"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión." Articulo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La noticia de la salida de Carmen Aristegui causó indignación entre las redes sociales luego de que la mayoría de los usuarios expresaron su apoyo a la periodista que fue despedida por no acceder a leer una carta ofreciendo disculpas al presidente de la república Felipe Calderón Hinojosa a raíz de la protesta de los legisladores del Partido del Trabajo en el Congreso de la Unión.
Los argumentos brindados por Aristegui al momento de informar dicha noticia fueron remarcar que no era la primera vez que se hablaba de ello, lo cual de ser cierto tendría que analizarse.
¿Tiene o no problemas de alcoholismo el presidente de la república? Fue el cuestionamiento con el que la locutora invitaba a la presidencia dar una respuesta firme y clara a la cual los ciudadanos tienen derecho conocer pues se trata de la máxima representación de gobierno.
¿Podría afirmarse que la periodista, en el contexto de su labor, ha ofendido la dignidad de la figura del presidente?. Al apegarnos al discurso de la periodista de manera puntual, ¿Existe una intención declarativa, se está afirmando de manera concreta alguna cualidad del presidente?, ¿En verdad declaró en alguna parte de su discurso que el presidente padece alcoholismo? Por lo tanto: ¿Existe una justificación para pedir una disculpa pública?
Resulta lamentable la actitud que podemos leer en la intervención de ese órgano de gobierno al respecto. Es más fácil deshacerse de aquellos elementos indeseables y considerados peligrosos, por cuestionar las acciones del máximo dirigente del país, lamentable parodia de una democracia decadente, a manos de un gobierno por demás ilegítimo y títere de intereses no del todo claros.
Y es que el fascismo desde hace tiempo ordena, no argumenta; impone, no debate. Escenarios como el descrito en la noticia que leemos el día de hoy ponen de manifiesto las estrategias desesperadas implementadas por un gobierno debilitado, que recurre a la imposición para anular cualquier invitación a la reflexión concienzuda de los actos cuyo ejercicio como ciudadanos nos incumben.
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